Ciudadanos MADRID

Fraude fiscal

El fraude fiscal en España 

Francisco de la Torre Díaz 

11 de diciembre de 2008

Jorge Palacio y Francisco de la Torre

Jorge Palacio y Francisco de la Torre

El concepto de “fraude fiscal” implica el engaño consciente. No es lo mismo, pues, que el control tributario y la detección de errores en la declaración de la renta. El concepto de fraude fiscal ha quedado un tanto desfasado porque las formas graves del fraude fiscal suelen ir unidas a otras acciones delictivas como blanqueo de capitales, estafas, delitos societarios, etc.

Muchos estudios señalan que en España hay un fraude fiscal y una economía sumergida mayores que en otros países.

El fraude fiscal depende fundamentalmente de dos variables: la conciencia fiscal y el debate político.

En cuanto a la conciencia fiscal, en España está menos desarrollada que en otros países, por lo que las conductas defraudatorias no tienen tan mala imagen, incluso se presume de defraudar a Hacienda. Esto obedece a dos factores:

la idea de la honestidad del manejo de los fondos públicos. Cuanto peor es la imagen de rigor en el manejo de los fondos públicos, mayor fraude fiscal.

La sensación de que los ricos no pagan impuestos. Es mucho más fácil controlar una nómina que los grandes capitales o las multinacionales. Además, las normas no son las más adecuadas.  En España, cuando se descubren casos graves de fraude fiscal no se reacciona con la misma dureza que en otros países. En el caso  reciente del fraude fiscal descubierto en Liechtenstein, en Alemania pagó el 90% de los defraudadores con recargo; en España, sólo el 20%. No es ajeno a este dato el que en Alemania las penas por delito fiscal sean más graves que en España, que la prescripción allí sea de 10 años (en España, de 5) y que la opinión pública alemana reaccione con mucha más dureza que la española.

En cuanto al debate político, en EEUU, en la última campaña electoral se debatió a fondo el tema impositivo, en concreto, si había que subirles los impuestos a los que más ganan. En España, el rumor era si iba a haber o no una amnistía fiscal.

Curiosamente, en épocas de crisis no baja sustancialmente la recaudación fiscal salvo en el impuesto de sociedades, sobre el que existe la sensación de poco control fiscal. En el IRPF, la recaudación ha caído un 1%. En el IVA sí que parece que ha habido un aumento del fraude, estimado en un 20% de la recaudación, 12.000.000 millones de euros, que es el doble del coste del AVE Madrid-Barcelona.

Francisco de la Torre Diaz

Francisco de la Torre Díaz

Un tema que actualmente preocupa mucho a los inspectores son las tramas de defraudación de IVA en las operaciones intracomunitarias. El problema es que, aunque existe en Europa un mercado único, los impuestos dependen de diversas administraciones que no se ponen de acuerdo. La delincuencia organizada responsable de estas tramas delictivas hacen perder a los estados una enorme cantidad de dinero público.

Desde el punto de vista de la eficiencia en la administración tributaria, un sistema centralizado y único tiene indudables ventajas. En España se está planteando ahora crear 17 administraciones tributarias, lo cual sería muy negativo para el control del fraude fiscal. El sistema actual español, con un sistema informático único y con la información dependiente del NIF, es uno de los más eficaces y avanzados de los países de la OCDE. Sin embargo, hay más fraude fiscal porque faltan recursos para nutrir con datos este sistema informático. La Agencia Tributaria Española es la que tiene menos gastos de gestión por cada euro recaudado de los países de la OCDE. Tiene 27.000 empleados, cantidad muy inferior a la francesa, 100.000. El aspecto negativo es que en España nos centramos en la recaudación más fácil.

En general resulta recomendable que el inspector esté alejado del contribuyente para evitar las presiones de su entorno inmediato.

En Alemania, país que tiene un sistema descentralizado, llevan invertidas ingentes cantidades de dinero en intentar coordinar las bases de datos de sus Länder, sin que lo hayan conseguido del todo.

Cuestión especialmente preocupante es la de los paraísos fiscales. Para que exista un paraíso fiscal se requiere: un sistema financiero, menor pago de impuestos y opacidad fiscal.  Siempre han existido paraísos fiscales, pero la cuestión ahora es más grave porque la interconexión de las economías es mayor. Sobre este tema el gobierno español llevó algunas propuestas a la última reunión del G-20. Sin embargo, en España no se persigue con demasiada dureza este tipo de delito. En EEUU, por ejemplo, es obligatorio declarar las cuentas en el extranjero y el fraude fiscal está considerado como delito punible con hasta 10 años de prisión.